Travesía del charco en agosto del 2009 para pisar por primera vez tierras norteamericanas. Recorrido de tres semanas visitando las ciudades de San Diego, Los Angeles, San Francisco, Las Vegas, Tampa y Nueva York.
San Diego te recibe con su estilo de vida desenvuelto y vitalista, que se antoja propiamente californiano: un extenso downtown con su correspondiente skyline a orillas del Pacífico, abundancia de playas y de marinas, pragmatismo sazonado con hedonismo, shopping malls y highways, ciudadanos perfectamente motorizados para moverse por agua y asfalto, respeto casi puritano por el medio ambiente.
¡ Cuidado con Los Angeles ! te puede engullir si no eres consciente de sus dimensiones y no sabes llegar a puerto seguro: Santa Mónica es en ese sentido una buena opción para repostar y darse un baño, recorrer la costa de Malibú y visitar el magnífico museo de Paul Getty, con sus edificios abalconados sobre la ciudad. Por la California State Route 1 prosigue el viaje hacia San Francisco, a lo largo de una costa escarpada, asilvestrada y de aguas destempladas, atravesando espacios naturales intactos, tanteando a oscuras las pendientes del Big Sur y haciendo escala en la población de Carmel. En San Francisco se intuye de inmediato que se está ante una realidad urbana y humana compleja, rica en matices culturales y étnicos, una sociedad cosmopolita que sabe disfrutar de un hábitat natural y arquitectónico privilegiado a un ritmo bastante más pausado que en otras regiones del país.
Travesía del charco en agosto del 2009 para pisar por primera vez tierras norteamericanas. Recorrido de tres semanas visitando las ciudades de San Diego, Los Angeles, San Francisco, Las Vegas, Tampa y Nueva York.
San Diego te recibe con su estilo de vida desenvuelto y vitalista, que se antoja propiamente californiano: un extenso downtown con su correspondiente skyline a orillas del Pacífico, abundancia de playas y de marinas, pragmatismo sazonado con hedonismo, shopping malls y highways, ciudadanos perfectamente motorizados para moverse por agua y asfalto, respeto casi puritano por el medio ambiente.
¡ Cuidado con Los Angeles ! te puede engullir si no eres consciente de sus dimensiones y no sabes llegar a puerto seguro: Santa Mónica es en ese sentido una buena opción para repostar y darse un baño, recorrer la costa de Malibú y visitar el magnífico museo de Paul Getty, con sus edificios abalconados sobre la ciudad. Por la California State Route 1 prosigue el viaje hacia San Francisco, a lo largo de una costa escarpada, asilvestrada y de aguas destempladas, atravesando espacios naturales intactos, tanteando a oscuras las pendientes del Big Sur y haciendo escala en la población de Carmel. En San Francisco se intuye de inmediato que se está ante una realidad urbana y humana compleja, rica en matices culturales y étnicos, una sociedad cosmopolita que sabe disfrutar de un hábitat natural y arquitectónico privilegiado a un ritmo bastante más pausado que en otras regiones del país.