NORTE DE CHILE: Regreso al desierto de Atacama en diciembre 2008, tras un viaje a finales de los noventa. Reencuentro con el poblado de San Pedro de Atacama: cierto desánimo al comprobar que en 10 años ha pasado de ser un remoto lugar frecuentado por “Backpackers” a un centro de “turismo de aventura”. No obstante, todavía se pueden recorrer con sosiego los parajes que hacen de esta región uno de los lugares más insólitos del planeta. Hacia el Paso de Jama se extiende el altiplano, alfombrado de mata de paja brava y salpicado de volcanes de 6.000 metros de altura; la intensa actividad volcánica en la zona se intuye en los cráteres activos de los Geysers del Tatio; el Valle de la Luna es de una sequedad imposible, su superficie una costra de sal, que no permite vida alguna. En los Salares de Atacama anidan colonias de flamencos, ocupados en cazar el plancton que nada en sus aguas fangosas y putrefactas, de un sorprendente colorido. Hay que llegar a las lagunas a 4.500 metros para refrescarse, como hacían los incas.Trayecto de San Pedro a Iquique por la Panamericana, atravesando las zonas más áridas del desierto, denominadas por los españoles el “despoblado de Atacama”. Kilómetros interminables de rectas sin divisar un alma sobre ruedas, arena y piedras hasta donde alcanza la vista, de vez en cuando alguna población a la vera de un riachuelo, espejismos fugaces en el asfalto, calor y una luz intensa. A lo largo de la carretera se divisan en medio de la nada algunas oficinas salitreras – pueblos fantasma formados por hileras de ruinas y cruces de madera – que sirvieron hasta los años veinte de lugar de trabajo y morada de mineros y sus familias. La única sombra posible es la que proyectan durante unas horas los restos de sus paredes todavía en pie, aquí las condiciones de vida debieron ser extremas. Visita prolongada a la oficina de Humberstone, Patrimonio de la Humanidad, una de las pocas instalaciones mineras de principios de siglo que aún se conservan en buen estado.La Serena, Tongoy y el Valle del Elqui se encuentran a 800 km al sur de San Pedro, a una latitud geográfica que ya permite algunas lluvias. Zona fértil, en donde se elabora la uva y el Pisco, su producto final; comparte con Atacama los cielos más estrellados, por limpios y secos, que se puedan divisar desde cualquier continente. Valparaíso es una de las ciudades más antiguas de Chile y uno de sus principales puertos marítimos; la construcción del canal de Panamá acaba con su época de esplendor, pero aún conserva las casas señoriales y los avances tecnológicos de finales del XIX: la arquitectura victoriana y los ascensores, en la actualidad celebradas atracciones turísticas. La “Boheme” también forma parte de esta ciudad, muy presente a través del arte callejero, retratado en sus muros.
NORTE DE CHILE: Regreso al desierto de Atacama en diciembre 2008, tras un viaje a finales de los noventa. Reencuentro con el poblado de San Pedro de Atacama: cierto desánimo al comprobar que en 10 años ha pasado de ser un remoto lugar frecuentado por “Backpackers” a un centro de “turismo de aventura”. No obstante, todavía se pueden recorrer con sosiego los parajes que hacen de esta región uno de los lugares más insólitos del planeta. Hacia el Paso de Jama se extiende el altiplano, alfombrado de mata de paja brava y salpicado de volcanes de 6.000 metros de altura; la intensa actividad volcánica en la zona se intuye en los cráteres activos de los Geysers del Tatio; el Valle de la Luna es de una sequedad imposible, su superficie una costra de sal, que no permite vida alguna. En los Salares de Atacama anidan colonias de flamencos, ocupados en cazar el plancton que nada en sus aguas fangosas y putrefactas, de un sorprendente colorido. Hay que llegar a las lagunas a 4.500 metros para refrescarse, como hacían los incas.Trayecto de San Pedro a Iquique por la Panamericana, atravesando las zonas más áridas del desierto, denominadas por los españoles el “despoblado de Atacama”. Kilómetros interminables de rectas sin divisar un alma sobre ruedas, arena y piedras hasta donde alcanza la vista, de vez en cuando alguna población a la vera de un riachuelo, espejismos fugaces en el asfalto, calor y una luz intensa. A lo largo de la carretera se divisan en medio de la nada algunas oficinas salitreras – pueblos fantasma formados por hileras de ruinas y cruces de madera – que sirvieron hasta los años veinte de lugar de trabajo y morada de mineros y sus familias. La única sombra posible es la que proyectan durante unas horas los restos de sus paredes todavía en pie, aquí las condiciones de vida debieron ser extremas. Visita prolongada a la oficina de Humberstone, Patrimonio de la Humanidad, una de las pocas instalaciones mineras de principios de siglo que aún se conservan en buen estado.La Serena, Tongoy y el Valle del Elqui se encuentran a 800 km al sur de San Pedro, a una latitud geográfica que ya permite algunas lluvias. Zona fértil, en donde se elabora la uva y el Pisco, su producto final; comparte con Atacama los cielos más estrellados, por limpios y secos, que se puedan divisar desde cualquier continente. Valparaíso es una de las ciudades más antiguas de Chile y uno de sus principales puertos marítimos; la construcción del canal de Panamá acaba con su época de esplendor, pero aún conserva las casas señoriales y los avances tecnológicos de finales del XIX: la arquitectura victoriana y los ascensores, en la actualidad celebradas atracciones turísticas. La “Boheme” también forma parte de esta ciudad, muy presente a través del arte callejero, retratado en sus muros.